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January 28, 2011
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Todo comenzó un 20 de octubre de 1924 en una remota aldea de Quiché, de la cual no voy a hacer mención de su nombre puesto que fue totalmente arrasada por los paramilitares años después, fue una mañana de sábado como cualquier otra en medio de selva de Quiché, entre jaguares, con sus amenazantes miradas camuflados entre los árboles acechando todo el tiempo en busca de presas que cazar, monos aulladores que con sus gritos intimidan a tantos y tantos otros animales que resguarda en su seno la selva de Quiché, nace en una remota aldea el que va a ser el personaje de nuestra historia, al que llamaremos simplemente como "Josué", a quien sus amigos llamaban Chepe.
- Aaaaaaannngg.- Se oían desgarradores alaridos de una mujer por toda la selva. Los aullidos de los "monos aulladores" no podían compararse a los gritos de esta mujer. Eran tan intensos sus gritos que se podían ver salir volando espantadas bandadas de guacamayas y tucanes a 4km a la redonda, los monos aulladores al oírla le acompañaban al unísono como si fuesen una banda de "Scream Metal", los jaguares asechaban la aldea buscando cuál era el origen de tales gritos, los tapires corrían asustados en todas direcciones buscando resguardo de estos estruendosos alaridos que los ensordecían. Cuando, de repente se escuchó un grito más fuerte y duradero que los otros, que hizo callar hasta a los monos que le acompañaban en coro. Después de sufrir por 13h la pobre mujer, nació un niño al que puso por nombre Josué, aunque el niño nació saludable con un peso de 9lb y un tamaño de 40cm, su madre por desgracia no pudo sobrevivir por las malas condiciones y la falta de personal adecuado para atenderla como era debido. Su padre se encargó de criarlo él solo, pero  tras la muerte de su madre, entró en una gran depresión por lo que se puso a chupar. Su padre nunca le contó a Josué la historia de su nacimiento ni nada relacionado con su madre por el gran dolor que esto le producía, y cada vez que se lo preguntaba simplemente le ignoraba o, peor aún le golpeaba y le amenazaba de que nunca volviera a hacer esa pregunta. Una vez un misionero de una iglesia de la capital llegó a la aldea por unos meses y entabló una amistad con Josué. En aquel entonces Josué solo hablaba K'iche', que era lo único que se hablaba en la aldea y las regiones de los alrededores, por lo que el misionero le enseñó a hablar Español, o por lo menos lo básico.
Cuando Josué cumplió 15 años su padre decidió llevarlo a la capital con un primo, para que  trabajara en la construcción del Palacio Nacional.
Un día de trabajo como cualquier otro, a sus 16 años mientras tomaba el descaso por almuerzo, se le acercó una mujer blanca, ojos cafés, pelo castaño y de, aproximadamente, unos 30 ó 31 años de edad  y le dijo:
¿Cómo te llamás? - a lo que este responde:
Josué.
¿Y cuántos años tenés Josué? - Pregunta la mujer intrigada, este vacila un tiempo y sin saber que responderle simplemente responde haciendo un gesto con los hombros en seña de no saber la respuesta a su pregunta.
¡¿No sabés cuántos años tenés?! - Pregunta la mujer admirada por su repuesta.- ¿Tan siquiera sabés en que año naciste? ¿Donde naciste?
En una aldea allá en el  Quiché, pero uuu hace rato. - Admirada por las respuestas que este le da prosigue con el interrogatorio.
¿Por qué no estás en la escuela?
Es que tengo que conseguir dinero pa' yudar a mi papá, porque si no llevo nada ¡Ja!, me veshguea y me rompe la geta.  
¿Sabés leer y escribir?- A lo que Josué responde negando con la cabeza.
Yo me llamo María Chinchilla, soy maestra, yo te voy a enseñar. Preparate que mañana mismo empezamos.- Josué sorprendido por el tan repentino ofrecimiento pone escusas para negarse pero ella le insiste y al final Josué accede al ofrecimiento.   
A la mañana siguiente, tal y como se lo había prometido, la maestra llegó y le enseñó en cada rato libre que Josué y ella tenían, continuaron así día tras día. La profesora no solo le enseñaba a leer y escribir si no que también le hablaba sobre el ámbito político y la represión del gobierno Ubiquista y como este abusaba de poder y explotaba a los indígenas obligándolos a trabajar las tierras de los terratenientes justificándolo con la "ley de vagancia". Josué le agarró mucho aprecio a la profesora puesto que él en toda su vida sólo había recibido maltratos y desprecios, con excepción de algunas personas, pero nadie había hecho tanto por él y le había ayudado tanto como la profesora lo había hecho.
Un 20 de junio de 1944 la maestra, mientras le impartía clases como de costumbre, le menciona sobre una protesta pacífica exigiendo libertad, democracia y la renuncia de Ubico, que va a tomar lugar en las calles de la capital el 24 de ese mes. Josué al oír esto le dice:
Nombre Seño Mary – como acostumbraba llamarla – no vaya ¿Y si le pasa algo? Usted conoce al presidente y sabe como es, imagínese le pase algo o o o incluso pueda hasta que la maten. - le dice Josué a su preciada maestra con tono preocupado.  
Nombre ¿Qué me va a pasar? Por más loco militar que sea no creo que sea capaz de atreverse a hacer una masacre pública así como así.
Josué intenta disuadirla, vanamente, de no ir a la marcha mas la maestra no le hace caso y sigue firme con la decisión que ha tomado.
La tarde del domingo 25 de junio Pedro, uno de los amigos de Josué, quien también trabajaba en la construcción junto a él y se había acercado unas cuantas veces para que la maestra también le instruyese,  corre presuroso al lugar donde él se encuentra y le grita agitadamente desde lejos:
¡Vos!... ¡Chepe! - Josué extrañado por la prisa con la que su amigo se aproxima, le espera pacientemente  para ver qué es lo que este tiene que decir. Pedro llega jadeando y le dice entrecortado por el cansancio:
¡Chepe!... ¡Le dispararon!... ¡Le dispararon!...
¿A quién?- pregunta Josué,  sospechando temeroso la respuesta.
¡A la seño Mary!... ¡Le dispararon a la seño!... - Josué, se quedó un tiempo en silencio y sin poder creer lo que su amigo le dice, le pregunta tartamudeando:
¿Qqué... qué? - a lo que este responde.
¡La mataron! - Josué aún sin poder creerlo mira para todos lados, aunque hay una gran multitud corriendo de un lado a otro, Josué siente como si se hubiese parado el tiempo y no hubiese nadie a su alrededor. Aunque su amigo le sigue hablando Josué no oye ninguna palabra por la conmoción que el hecho le ha causado, y cae sentado en el suelo sin poder pensar en nada más que  no puede ser posible.
¡Chepe!... ¡Josué! - le grita su amigo impactado por la forma en que este reacciona y lo sacude para que responda. Josué levanta lentamente la cabeza y deja al descubierto su rostro lleno de lágrimas.
Poco a poco Josué recupera la noción y le pregunta a su amigo cómo sucedió, a lo que él responde:
Estaba ay en la protesta esa... esa que empezó disdiayer, ay en frente del Templo San Francisco, pero como hoy en la mañana llegaron los de la policía y les empezaron a volar verga a todos los que se les cruzaban ¿Va? tonces ahurita en la tarde llegó un grupo de mujeres como la gran p... se pusieron de negro y salieron ahí a plantarle cara al... al... al ese, al Ubico y estaban ay protestando, ¿Va?.., y, y entonces llega la policía y los soldados y empiezan a disparar como locos a todos. Tonces ay fue cuando le dieron a la pobre seño. ¿Vos no te enteraste de eso?- le pregunta finalmente el amigo sorprendido. Josué ignora la pregunta y le dice aún con lágrimas pero más calmado de lo que estaba antes:
¿Dónde le dieron?
Le dispararon ay abajito del ojo, ay en, enn, en laa 17 Calle y Sexta Avenida de la Zona 1. Yo estaba pasando por hay cuando en eso miro que la policía y el ejército vienen y se ponen a disparar como locos, tan solo oí el primer balazo salí corriendo para que no me dieran, cabal voltié a ver y vi como le daban a la seño.
Al día siguiente la enterraron en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala (Donde actualmente se encuentra el "Panteón del Maestro" en memoria suya.), a su funeral llegaron muchas personas, puesto que ella era muy querida por todos los que la conocieron y por todos a los que les impartió clases, sin embargo, Josué no se encontraba ahí. Muchas personas que le conocían les intrigó este hecho puesto que Josué nunca se perdería algo tan importante para él, como lo era el entierro de su tan querida profesora.
El día estaba nublado como si el cielo también estuviese de luto, aunque en el cementerio había una gran muchedumbre, solo se oían los llantos y alaridos de unos cuanto que se notaban eran exagerados por la forma en que estos los producían, aunque todos estaban tristes por la muerte de la seño, la ira hacia el autor de tal atroz acto predominaba entre la multitud.
Josué sí se había presentado al entierro, pero solo observaba desde la lejanía sin atreverse a acercarse. Por el rostro de Josué corrían lágrimas pero no eran lágrimas de tristeza, eran lágrimas de enojo, de ira... de odio.
Por su mente rondaban pensamientos confusos, que no podía articular con total claridad por el deseo intenso de venganza que invadía todo su ser, pensamientos que solo trataban de una sola cosa, matar. Matar al asesino de su profesora. Planeaba con total desprecio y rencor como le mataría. Aunque estos pensamientos no eran más que el producto de la gran amargura que había quedado en su ser tras tan trágica e injusta perdida.
El funeral comenzó a las 8:00 y terminó a las 16:30 de la tarde, cuando comenzó a llover, por lo que los que habían llegado a darle el último adiós a la profesora buscaron refugio de la lluvia para poco después marcharse. Al terminar el funeral, Josué, procuró que nadie le viese. Cuando ya todos se habían marchado se aproximó lentamente a la tumba sin importarle en lo más mínimo mojarse. Con cada paso que daba sentía como que si arrastrara cadenas muy pesadas que con cada paso que daba se hacían aún más pesadas. Los hombros le pesaban y apenas y tenía fuerzas para levantar los pies, no había desayunado y mucho menos almorzado, había llegado desde las 7:00 al cementerio. Al por fin estar frente la tumba, calló de rodias y no pudo evitar derramar lágrimas nuevamente. Leyó lentamente la inscripción de la tumba, y recordó las tardes que pasaba junto a ella aprendiendo, recordó como ella le enseñaba a leer, a escribir, matemáticas, ciencias naturales y el resto de ciencias básica en el aprendizaje primario. Con una sonrisa dibujada en su rostro, opacada por un ceño fruncido y por sus ojos llorosos, recordaba como se molestaba cuando no hacía sus tareas y los castigos que le imponía y aunque en aquel entonces le molestaban, ahora los recordaba y recordaba una frase que le repetía constantemente la profesora -"Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes."-, en aquel entonces él no entendía a lo que se refería, pero ahora lo comprendía perfectamente. Recordaba con cierta nostalgia la paciencia que tenía para repetirle cada tema que no entendiese una y otra vez hasta que lo hiciera.
Al haber sido ella la única que le había demostrado un verdadero aprecio en toda su vida que ni su padre ni sus amigos más cercanos le demostraron. Al nunca haber pedido nada a cambio, más que la condición de que estudiase y aprendiese. Ella siempre le ayudó incondicionalmente en todo lo que se encontraba a su alcance. Josué la miraba como la madre que nunca conoció y de la que su padre nunca quiso pronunciar palabra alguna.   
Durante la noche...

La voy a ir complementando conforme la vaya escribiendo.

LMEF es por las iniciales de mi nombre, por cualquier cosa. Soy clave "9" 5to. Baco.
El resumen de la historia es:

Un desconocido que no aparece en los libros de historia, un trabajador del palacio nacional, y viviría todos los acontecimientos desde el punto de vista de alguien que participó en la revolución, después de pasada la revolución se mostraría un vídeo de como se relaja después de todos esto y piensa que todo terminó hasta que empieza la contrarrevolución en el 54, el Che estuvo acá en esa época defendiendo a Arbenz, pero en aquel entonces nadie lo conocía por lo que podríamos decir que nuestro personaje lo conoció y entabló una amistad con él. Al triunfar la contrarrevolución acompaña desepcionado al Che a México donde son reclutados por Castro y van a Cuba y participan en la revolución cubana, al triunfar la revolución cubana solo oye desde Cuba toda la decadencia por la que está pasando Guatemala, hasta que en 1960 se desata la guerrilla en Guatemala por lo que regresa a Guatemala a sus 36 años de edad y lucha en ella. El juego terminaría cuando en su cumpleaños 45 muere tras un ataque sorpresa de lo paramilitares (Caybiles) a los guerrilleros.
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